Palabras, Lenguajes, refranes y fráses célebres

 

Es por todos nosotros sabido que la palabra, ya sea de expresión oral o escrita, es una de las herramientas de comunicación más ricas con que cuenta el hombre, único ser viviente sobre el planeta que tiene esa facultad suprema. Ella está dada por la capacidad extraordinaria, única e irrepetible en la escala biológica, como es la de haber desarrollado una inteligencia superior y esa rica capacidad de expresión. Esta herramienta de la que nos ocupamos, la palabra, es por lo tanto la consecuencia final de un complejo mecanismo de inteligencia sustentado en los millones de circuitos neuronales con que cuenta nuestro cerebro en la adultez y que se fueron desarrollando a través del aprendizaje concebido y acumulado, desde nuestra misma concepción en el vientre materno. Por supuesto que para concretarse esa expresión, intervienen muchos órganos y sistemas satélites del cerebro como son el auditivo, visual, entre otros, que tienen como función principal recepcionar información para que el órgano central las procese, y/o enviar órdenes desde éste para que la palabra sea expresada a través de sus mecanismos naturales. Por supuesto que la concepción de la palabra y su conformación dependen de un elemento exterior clave como es el lenguaje o idioma, siendo la palabra la unidad básica de esa lengua. Sus combinaciones pueden ser interpretadas a partir de la conjunción de sus respectivos significados. El sentido de una palabra, o significado de ella o conjunto de ellas, implica un segundo mecanismo de alta complejidad del cual no somos conscientes, pues es uno más de los millones de mecanismos inteligentes que vamos incorporando en forma automática a lo largo de nuestra vida. Los refranes y frases célebres son combinaciones de palabras cuyo significado va mucho más allá del sentido de cada uno de sus componentes individuales, constituyendo unidades superiores de mayor complejidad, en las cuales el concepto final supera la intención de cada una de sus palabras. Las diferencias entre estos dos tipos de combinaciones de palabras son claras: los refranes no tienen autor conocido, simplemente nacen en el seno de los pueblos de habla exclusivamente hispana y carecen de fecha de origen; en cambio, las frases célebres tienen autor conocido, fecha de origen y han sido concebidas en variadas regiones del mundo. A pesar de estas notables diferencias, ambos conjuntos de palabras cumplen una misma función como es la de transmitir la sabiduría de los pueblos plasmada en bloques que sintetizan sus culturas. Entre los refranes, algunos ejemplos son muy

culturas. Entre los refranes, algunos ejemplos son muy significativos: “A caballo regalado no se le miran los dientes”: sincera sugerencia de admitir sin ningún reparo las cosas regaladas aunque tengan algún defecto o falta. “Al pan pan y al vino vino”: en clara referencia al valor de la sinceridad. “Caballo y mujer al ojo se han de tener”: expresa la asistencia que requiere uno y otra. “Con la varas que midas, serás medido”: deja sentado que según tratemos a los demás, seremos tratados. “A boda ni bautizado, no vayas sin ser llamado”: claramente contra los entrometidos. “A enemigo que huye, puente de plata”: que aconseja sencillamente facilitar la huida del enemigo. “A padre guardador, hijo gastador”: advierte acerca de lo contrarios que suelen ser los pareceres de padres e hijos. “A ruin, ruin y medio”: sugiere que para tratar con una persona vil es necesaria otra de igual calidad o peor. “A río revuelto, ganancia de pescadores”: indica que en las revueltas o desórdenes suelen sacar utilidad los que saben aprovechar. “Vox populi, vox Dei” (voz del pueblo, voz de Dios): adagio según el cual se establece la verdad de un hecho o la justicia de algo por la opinión generalizada del pueblo. Entre las frases célebres podemos mencionar algunas: “Dividir para reinar”: frase política enunciada por Maquiavelo y utilizada ya en el Senado romano. “Bajad el telón, la farsa ha terminado”: frase del médico y escritor francés del siglo XVI François Rabelais, manifestada en instancias de su agonía en el año 1553. “Soy hombre y nada humano me es ajeno”: frase pronunciada por Terencio, comediógrafo latino del 185 al 159 años antes de Cristo, en referencia al sentimiento de la solidaridad humana. “En mis dominios no se pone el sol”: frase de Felipe II de España. “Corazón tiene razones que la razón no conoce”: famosa frase de Blas Pascal, matemático, filósofo y físico francés del siglo XVII que investigó el vacío, las leyes de los líquidos, el cálculo de probabilidades e inventó una máquina aritmética a los 18 años; obviamente se usa para significar que los argumentos del corazón son distintos de los de la razón. “Después de mí, el diluvio”: frase de Luis XV, Rey de Francia y señala el completo desinterés del que la pronuncia por lo que sucederá después de él. El solo hecho de la interpretación del significado de estos conjuntos de palabras nos ponen de manifiesto la infinita complejidad de los mecanismos que se despliegan para ello y más aún el reconocimiento de la capacidad de sus autores al haberlos concebido. Es una expresión más de las maravillas de recursos de que disponemos para crear, conformar, desarrollar, plasmar, descifrar, interpretar y, fundamentalmente, disfrutar de todas las manifestaciones de que somos capaces; sólo es cuestión de propuestas. Manos a la obra.

Oscar A. Mele
EGD 4930, 2004/05

 

Mensaje del Presidente

Estimados compañeros rotarios: Al recordar la memorable Convención de Rotary de 1917 en Atlanta, es difícil pensar que las palabras del entonces presidente Arch C. Klumph hayan sido polémicas: “Me parece apropiado que debamos aceptar donaciones para nuestro propósito de hacer el bien en el mundo”. Sin embargo, en esa época, la idea no fue muy popular y no contó con un apoyo unánime. Algunos consideraron que un fondo de dotación causaría más problemas que beneficios. Pero la idea de Klumph recibió el apoyo que más necesitaba en la forma de una donación de u$s 26,50, por parte del Club Rotario de Kansas City (Missouri). Casi 100 años después, reconocemos la idea de Klumph no sólo como visionaria, sino también revolucionaria: estableció el mecanismo que permitió a Rotary convertirse en la poderosa fuerza para “hacer el bien en el mundo” que es hoy. De muchas maneras, nuestra Fundación Rotaria es la fundación de Rotary tal como existe actualmente. Ha creado un mecanismo de cooperación y alianzas entre los clubes, y entre Rotary y otras organizaciones, lo cual nos han permitido realizar una labor más ambiciosa que nunca y alcanzar metas de proporciones históricas, como la erradicación de la polio. Es imposible cuantificar el bien que ha hecho La Fundación Rotaria en el último siglo. Lo que sabemos con certeza es que Arch Klumph estaría orgulloso de la encomiable labor de nuestra Fundación. Mi deseo es contar con la presencia de muchos de ustedes en la Convención de Atlanta: la cuna de nuestra Fundación. Espero que alcancemos una asistencia récord a este evento que conmemorará el Centenario de nuestra Fundación, aunque pueden celebrarlo de muchas otras maneras. Los animo a que lean más sobre el Centenario de la Fundación en www.centennial. rotary.org, donde podrán informarse a fondo sobre su historia y encontrar sugerencias para actividades y proyectos de sus clubes y la comunidad. Una de las maneras más importantes en que estamos celebrando este Centenario es la meta de u$s 300 millones que nos hemos trazado para este año. Los aportes a la Fundación son la mejor garantía de que los rotarios continuarán otros cien años más Haciendo el bien en el mundo y Rotary al Servicio de la Humanidad.

John F. Germ
Presidente de Rotary International