Un Gran Desafio para la Humanidad

Autor: Alberto Lagos
Rotary Club de SARANDI – Distrito 4905

En ocasión de recibir el Premio Nobel de Literatura 2008 el destacado escritor Francés  Jean Marie Gustave Le Clézio pronunció un discurso cuyo título fue: En la selva de las paradojas. En el mismo el autor desarrollo conceptos muy significativos que  considero oportuno destacar. Le Clézio se refiere al escritor sueco Stig Dagerman (  1923 – 1954 ) quien relata la paradoja fundamental del escritor, profundamente insatisfecho por no poder comunicarse con los hambrientos – de alimento o de saber – y apuntó a uno de los mayores dramas de la civilización actual. En su discurso Le Clézio hace referencia a dos niños, en los cuales simboliza aquellos que el escritor considera los dos desafíos más urgentes de la historia humana y que estamos aún muy lejos de concretar: la erradicación del hambre y la eliminación del analfabetismo. Se trata de dos luchas estrechamente vinculadas, interdependientes ya que una no puede tener éxito sin la otra. Ambas, afirma Le Clézio, nos exigen actuar para que, en este tercer milenio, ningún niño en nuestra casa común, el planeta, quede excluido del festín, independientemente de su género, lengua o creencia. Al finalizar sus palabras, Le Clézio retoma la imagen del niño abandonado. Señala que es él quién en realidad resume en si mismo el futuro de la raza humana. Y lo hace recordando al filósofo griego Heráclito, quien hace mucho tiempo, afirmó que el reino pertenece a un niño.

     A los citados dos desafíos más urgentes de la historia humana que menciona Le Clézio, me parece importante agregar uno de los mayores dramas que hoy aqueja a la humanidad.

Concretamente, lo constituye  los aproximadamente 50 millones de niños que  están en tránsito en todo el mundo, más de la mitad huyendo de conflictos armados y violencia. Los principales problemas que afrontan estos niños en su camino son la xenofobia, la discriminación y la marginación.

En el informe  de la Unicef: Mas allá de las fronteras: como hacer que los pactos globales sobre migración y refugiados trabajen para niños desarraigados, el Fondo la las Naciones Unidas para la Infancia recuerda que para millones de estos chicos el “viaje hacia la seguridad fue desgarrador “.

Para ayudar en esa tarea; Unicef presentó su informe, según el cual los niños refugiados y migrantes son especialmente vulnerables a la xenofobia, el abuso, la explotación sexual  y  la falta de acceso a los servicios sociales. Por eso es imperativo contar con políticas para protegerlos en el transcurso de su peripecia.

“A lo largo del viaje, el tratamiento de niños refugiados y migrantes es a menudo impactante. Con demasiada frecuencia los niños son retenidos en centros de detención, separados de familiares, privados de educación, obligados a trabajar en trabajos peligrosos, cansados o empujados a los brazos de contrabandistas o traficantes” recordó Unicef.

Por  ello, el informe expone una agenda de acción de seis puntos, como base para políticas dirigidas a proteger a los niños refugiados y migrantes:

       Protegerlos de la explotación y violencia,

       Poner fin a las detenciones de niños,

       Mantener a las  familias juntas,

       Mantener a niños migrantes y garantizando su acceso a la salud

       Presionar para evitar las causas subyacentes de los movimientos a gran escala de refugiados y migrantes.

       Promover medidas para combatir la xenofobia.

Unicef está presente en 190 países y trabaja en los lugares más difíciles para llegar a las niñas y niños más desfavorecidos.

Resulta interesante transcribir  una entrevista que Domitilia de Luca Bossa, una estudiante italiana de 18 años, hizo en setiembre de 2017 a un emigrante de 18 años procedente de Africa Occiental . La entrevista formaba parte del programa de pasantía de blog de UNICEF “La juventud opina” y en una versión condensada dice así:

“Me gustaría presentaros a un joven de 18 años, a quien llamaré Ulises, el viajero más famoso. No os daré su verdadero nombre, pero lo que si os puedo decir es que ha sido uno de los muchos que cruzaron el Mediterráneo para llegar a Italia en una de las travesías más peligrosas. Mi esperanza es que le veáis como alguien en quien la experiencia como migrante ha influido, pero que no es lo único que le define.

Pregunta: ¿Cómo te describirías a ti mismo en tres palabras?

Respuesta: La primera palabra que emplearía es afortunada, porque aunque he encontrado dificultades en la vida, he tenido la suerte de sobrevivir  superarlas. También me considero un luchador. He luchado y sigo luchando por mi mismo y por los demás. Y por último, me veo como alguien que busca el cambio y nuevas experiencias.

P: ¿Cuándo dejaste tu país? ¿Qué edad tenías?

R: Me marché en 2015. Tenía 15 años.

P: ¿Recuerdas algún acto de bondad durante tu viaje que quieras compartir?

R: La mayoría de mis recuerdos son malos y me traen a la memoria muchos momentos negativos. Recuerdo, por ejemplo, a una persona que recibió un disparo en la pierna por no callarse cuando le ordenaron que lo hiciera. Sin embargo, también tuve algunas experiencias breves de actos de bondad. Por ejemplo, cuando un hombre me ofreció quedarme con él en lugar de ir a Italia. Rechacé la invitación porque creo que uno no debe confiar tan fácilmente en los demás.

P: ¿Te pareció Italia distinta de lo que esperabas?

R: La encontré distinta porque nunca había experimentado este grado de racismo. Uno de mis amigos caminaba por la calle y de pronto un hombre que conducía una motocicleta se detuvo y le escupió. Fue muy chocante.

P: ¿Qué es lo que más y lo que menos te gusta de Italia?

R: Me gusta el hecho de que los italianos son fieles a su cultura y religión. Jamás las olvidan. Lo que menos me gusta es mi respuesta a tu pregunta anterior. Aunque ya sé que no todo el mundo es racista; en cualquier sociedad hay gente buena y gente mala.

P: ¿Que solías hacer en tu país en un día normal?

R: Iba a la escuela y después jugaba al fútbol o al voleibol con mis amigos, o me iba al bosque a disfrutar de la naturaleza. Y también un sábado sí y otro no participaba en un programa radiofónico sobre teatro. Soy actor.

P: ¿Y qué haces ahora en un día normal?

R: Por lo general voy a la escuela. El año pasado obtuve la licenza media (diploma de educación media), y voy a comenzar la educación secundaria. También participo en asociaciones que ayudan a los migrantes de distintas maneras.

P: ¿Qué cuestiones te apasionan?

R: Creo que lo que más me apasiona es la inclusión social y rebatir la imagen de los migrantes que se ofrece en los medios de comunicación. Según los medios, todos los migrantes son malas personas; y si hacemos algo negativo, siempre figura en primera plana. En relación con esto, me apasiona luchar contra el racismo y la discriminación. En mi opinión deberían erradicarse, porque realmente impiden el desarrollo del mundo.

P: ¿Que te gustaría ser en el futuro?

R: Me gustaría trabajar en el sector de la comunicación, tal vez como periodista.

P: ¿Que les dirías a quienes desean que los países cierren sus fronteras a la entrada de refugiados?

R: Creo que les diría lo siguiente: Todos somos migrantes. El mundo se ha creado para que lo exploremos. Todos somos iguales en todas partes y nos deberíamos tratar como tal. Porque nunca se sabe: quizás también tú tengas que emigrar en el futuro. No deberíamos permitir que se cierren las fronteras, se lo debemos a nuestra generación de jóvenes.

Domitilia señala que la respuesta a su última pregunta la sorprendió por ser la misma idea que Kant expreso en su libro “La paz perpetua” en donde formuló un concepto de hospitalidad y ciudadanía universal  a partir de sus estudios.

En efecto, el autor citado señala lo siguiente: “El derecho de ciudadanía mundial debe limitarse a las condiciones de una universal hospitalidad…Significa hospitalidad el derecho de un extranjero a no recibir un trato hostil por el mero hecho de ser llegado al territorio de otro. Éste puede rechazarlo si la repulsa no ha de ser causa de la ruina  del recién llegado: pero mientras el extranjero se mantenga pacífico en su puesto no será posible hostilizarle. No se trata aquí de un derecho por el cual el recién llegado pueda exigir el trato de huésped – que para ello es preciso un convenio especial benéfico que diera al extranjero la consideración y el trato de un amigo o convidado –, sino simplemente de un derecho de visitante, que a todos los hombres asiste: el derecho a presentarse en una sociedad. Fúndase este derecho en la común posesión de la superficie de la tierra; los hombres no pueden diseminarse hasta el infinito por el globo, cuya superficie es limitada y, por lo tanto, deben tolerar mutuamente su presencia, ya que originariamente nadie tiene mejor derecho que otro a estar en determinado lugar del planeta…”   John Fitzgerald Kennedy ha dicho: “Los niños son el recurso más importante para el mundo y la mejor esperanza para el futuro”

En su obra “Antes del fin”  Ernesto Sábato señala: “Solo quienes sean capaces de encarnar la utopía serán aptos para el combate decisivo, el de recuperar cuanto de humanidad hayamos perdido.”

Pienso que debemos aceptar que hemos perdido mucho, pero todos los días alguien nos recuerda con hechos lo que se puede ganar. ¿Por qué no emularlo?

Deja un comentario